¿Las agujetas significan que has entrenado bien?

Ni son cristales ni miden el esfuerzo: avisan de que algo era nuevo. Por qué desaparecen cuando el cuerpo responde, y cuándo esa molestia ya no son agujetas.

Mujer de mediana edad masajeándose la pierna tras hacer ejercicio en un ambiente tranquilo.

Hay una idea muy extendida y muy cómoda: si al día siguiente duele, es que ha servido. Y su reverso, que hace más daño: si no duele, es que no ha valido para nada. Las agujetas no miden ninguna de las dos cosas. Son una respuesta normal a algo nuevo, y desaparecen precisamente cuando el cuerpo empieza a responder.

Qué son, ya que no son cristales

El mito de los cristalitos lleva décadas circulando, junto con su remedio: agua con azúcar. No se sostiene ninguno de los dos.

Las agujetas son una respuesta normal del músculo cuando se le pide algo a lo que no está acostumbrado. Aparecen un día o dos después del esfuerzo, no durante. Duran unos días y suelen pasar solas.

Aparecen sobre todo al empezar, al volver tras un parón o al cambiar de ejercicio. Y el detalle que las delata: se van solas a medida que el cuerpo se acostumbra. Quien lleva tres meses entrenando bien casi no las tiene. No porque haya dejado de esforzarse, sino porque ya no es nuevo.

Por qué no sirven como marcador

De ahí sale el problema de usarlas como nota del examen. Si las agujetas avisan sobre todo de novedad, entonces premian cambiar de ejercicio y castigan la constancia. Que es lo contrario de lo que conviene.

Dos personas con la misma sesión pueden acabar una con agujetas y otra sin ellas, y eso no dice nada de ninguna de las dos. Lo que hace progresar no es la molestia del día siguiente: es repetir y subir poco a poco. El músculo, además, no crece entrenando, crece descansando.

Y hay un coste concreto. Mucha gente empieza, se pasa el primer día, aparecen unas agujetas que asustan y lo deja en la primera semana, convencida de haber hecho algo mal. No lo había hecho mal: había empezado demasiado fuerte.

Agujetas o dolor

La molestia difusa de las agujetas se pasa sola. Se consulta cuando el dolor es de otro tipo:

  • Localizado y agudo, en un punto concreto, en vez de repartido.
  • Con hinchazón, calor o el miembro que no se puede apoyar.
  • Que aparece durante el esfuerzo, no al día siguiente.
  • Que va a más en vez de ir a menos con los días.

Qué funciona cuando ya están

No hay poción que las quite. Lo que mejor funciona es poco vistoso: seguir moviéndose suave, descansar y darles tiempo. Un paseo o unos minutos de movilidad sientan mejor que el sofá.

Y la forma de tener menos es la de siempre: no pasarse el primer día. Quien vuelve tras un parón gana más empezando por debajo de lo que cree que puede, y subiendo la semana siguiente.

Si quieres el mapa completo, volver a moverse ocupa uno de los apartados de las 25 cosas que empiezan a cambiar en estos años.