El equilibrio es uno de esos capacidades que no valoramos hasta que falla. Trabajarlo a partir de los 50 te ayuda a moverte con más confianza, caminar por terreno irregular o girarte sin pensarlo. Y la buena noticia es que se entrena con muy poco.
Por qué cambia con la edad
El equilibrio depende de varios sistemas que trabajan juntos: la vista, el oído interno, la sensación de los pies y la fuerza de las piernas. Con los años, si no los estimulamos, todos pierden algo de afinación. El resultado es que nos sentimos menos seguros al andar, al levantarnos rápido o al movernos en la oscuridad.
Lo bueno: se recupera entrenando
El equilibrio responde muy bien a la práctica. La Organización Mundial de la Salud recomienda a las personas mayores incluir ejercicios de equilibrio varios días por semana, como parte de una actividad física variada. No necesitas material: basta con una silla cerca y unos minutos al día.
La fuerza de las piernas y el equilibrio van de la mano: cuanto más firme te sostienes, más estable te sientes. Por eso conviene entrenar las dos cosas.
Por dónde empezar
Empieza con gestos sencillos y siempre con un apoyo cerca. Tienes una sesión completa en la rutina de equilibrio para sentirte seguro, y el ejercicio base en la ficha de equilibrio sobre una pierna. Combínalo con la rutina de fuerza para notar aún más estabilidad.
Fuentes
Referencias reales en las que se apoya este contenido:
- Ministerio de Sanidad. «Guía para desarrollar programas de ejercicio físico multicomponente» (fragilidad y caídas): fuerza, equilibrio, marcha y resistencia en mayores. sanidad.gob.es
- VIVIFRAIL. Programa de ejercicio físico multicomponente por nivel funcional para la prevención de la fragilidad y las caídas. vivifrail.com
- National Institute on Aging (NIH). «Exercise and Physical Activity»: fuerza, resistencia, equilibrio y flexibilidad explicados para personas mayores. nia.nih.gov