El músculo no crece entrenando, crece descansando

El trabajo se hace en la sesión y el resultado llega después, mientras se duerme. Qué pide de verdad la recuperación y qué señales avisan de que está faltando.

Mujer de más de 60 años descansando en la cama con luz natural.

El entrenamiento no construye nada por sí solo: rompe. La reparación —y con ella la mejora— ocurre después, en las horas de sueño y en las comidas de los días siguientes. Es una idea contraintuitiva, y tiene una consecuencia incómoda para quien va con prisa: pasados los cincuenta, saltarse la parte del descanso no acelera el progreso, lo frena.

Hombre adulto estirando el hombro antes de entrenar en un gimnasio luminoso.

Piernas

Los isquiotibiales, en la parte trasera del muslo, son los que hacen que agacharse cueste cuando están tensos, porque tiran de la pelvis. El cuádriceps, delante, deja las piernas con esa sensación de rigidez al levantarse tras un rato sentado. Y la pantorrilla tiene una consecuencia que sorprende: cuando está tensa, limita el movimiento del tobillo, y un tobillo con poco recorrido acorta el paso al caminar. Mucha gente que camina «rígida» tiene ahí el origen, no en la cadera.

Los aductores, en la cara interna del muslo, completan el grupo: participan en cada cambio de dirección y en mantener la cadera estable.

Dónde se escapa el estiramiento

En el talón que se levanta al estirar el gemelo contra la pared: ahí se pierde el estiramiento entero. Y en las manos que empujan — tanto en la mariposa como al llevar las rodillas al pecho, el peso de las propias piernas hace el trabajo mejor que la fuerza de los brazos.

Cuándo se estira, y cuándo no

La pregunta clásica —¿antes o después?— tiene hoy una respuesta bastante asentada: el estiramiento mantenido encaja mejor después, con el músculo caliente, como vuelta a la calma; antes de moverse funciona mejor la movilidad, que es movimiento y no sostén. De ahí que las secuencias más útiles se agrupen por momento y no por zona: una de cuello, hombros y pecho para romper las horas de pantalla; una de piernas después de caminar o de una sesión de fuerza; y una de cierre general para bajar revoluciones.

Lo demás es más simple de lo que parece: estirar no es una sesión, es un hábito corto y frecuente. Diez minutos repartidos valen más que media hora un domingo.

Hombre de más de 50 años descansando sobre una esterilla tras hacer ejercicio en casa, con luz natural cálida.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto descanso hace falta entre dos sesiones de fuerza?

La referencia habitual es dejar al menos un día de por medio para el mismo grupo muscular. Esos huecos no son días perdidos: la movilidad, el equilibrio y caminar no piden recuperación, así que se pueden hacer a diario.

¿Estirar antes o después de entrenar?

Después, con el músculo caliente, el estiramiento mantenido. Antes de moverse funciona mejor la movilidad, que es movimiento y no sostén.

¿Unas buenas agujetas significan que la sesión estuvo bien?

No miden nada. Una molestia difusa uno o dos días después es normal al retomar o al cambiar de ejercicio, pero no es la nota del entrenamiento. La señal que sí importa es la contraria: si al día siguiente cuesta subir escaleras o levantarse de una silla, la sesión fue demasiado. Y si la molestia se concentra en un punto y no afloja en varios días, eso ya no son agujetas: quien lo mira es un fisioterapeuta, y a su consulta se puede ir directamente.

Fuentes

Referencias reales en las que se apoya este contenido:

  • NSCA. «Resistance Training for Older Adults» (declaración de posición): la fuerza ayuda a conservar masa muscular, fuerza, función y autonomía. nsca.com
  • ACSM. «Guidelines for Exercise Testing and Prescription»: dosificación, intensidad, progresión y seguridad del ejercicio. acsm.org
  • National Institute on Aging (NIH). «Exercise and Physical Activity»: fuerza, resistencia, equilibrio y flexibilidad explicados para personas mayores. nia.nih.gov
  • Bauer J. et al. / Grupo de expertos ESPEN. «Protein intake and exercise for optimal muscle function with aging», 2013: 1,0–1,2 g de proteína por kg al día, repartida y junto al ejercicio. espen.org
  • Ministerio de Sanidad (Sistema Nacional de Salud). «Ejercicio físico multicomponente para la prevención de la fragilidad y las caídas»: progresión, descanso y adaptación en personas mayores. sanidad.gob.es

Las fotografías de este artículo son ilustraciones generadas con inteligencia artificial.

Eduardo García, autor de Compás Vital, mirando a cámara

Escrito por Eduardo García

Divulgador, 56 años. CDO en Kenzen Formación —formación de posgrado para fisioterapeutas— y asesor externo del grupo Himba Tours. Escribo sobre los 50 con conocimiento de causa: tengo la edad de quien me lee. Y no publico nada que no pueda sostener con fuentes a la vista.

Divulgación de carácter general, escrita a partir de las fuentes citadas arriba. La valoración individual corresponde siempre a un profesional sanitario: ante dolor, una condición de salud o cualquier duda, pide cita en tu centro de salud y coméntalo con tu médico de cabecera.