Caminar es uno de los mejores hábitos que puedes tener: es fácil, gratis y sienta bien. Pero por sí solo no cubre todo lo que el cuerpo necesita a partir de los 50. Te contamos qué le falta y cómo completarlo sin complicarte.
Lo que caminar sí te da
Caminar a buen ritmo es actividad aeróbica de calidad: mueve el cuerpo, ayuda a mantenerte activo y encaja en cualquier día. Suma para llegar a la actividad semanal que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Si caminas a diario, ya partes con ventaja.
Lo que caminar no cubre
Andar trabaja poco la fuerza de la parte superior del cuerpo y no supone un estímulo suficiente para frenar la pérdida de músculo que llega con la edad. Tampoco entrena de forma específica el equilibrio. Por eso la propia OMS recomienda añadir, además del movimiento aeróbico, ejercicio de fuerza al menos dos días por semana y trabajo de equilibrio en personas mayores.
«Camino todos los días, ya hago suficiente» es una idea muy extendida. Caminar es una base estupenda, pero conviene completarla: no sustituye al trabajo de fuerza.
Cómo completarlo
No tienes que cambiar tu paseo: solo sumarle dos cosas sencillas.
- Fuerza, 2 días por semana: empieza con la rutina de fuerza para empezar.
- Movilidad y equilibrio a diario: bastan diez minutos con la rutina de movilidad diaria.
Con eso, tu caminata pasa de ser un buen hábito a formar parte de un plan completo para mantenerte fuerte y autónomo.
Fuentes
Referencias reales en las que se apoya este contenido:
- NSCA. «Resistance Training for Older Adults» (declaración de posición): la fuerza ayuda a conservar masa muscular, fuerza, función y autonomía. nsca.com
- Ministerio de Sanidad. «Estilos de vida saludable — Actividad física»: tipos de actividad e intensidad (leve, moderada, vigorosa). sanidad.gob.es
- CDC. «Physical Activity for Older Adults»: 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada y fuerza ≥2 días por semana. cdc.gov