Cuando aprieta el calor, moverse cuesta más y, a partir de los 50, conviene tener algo más de cuidado. La buena noticia: no hace falta parar, solo adaptar cuándo y cómo te mueves.

Qué está pasando
Las olas de calor son cada vez más frecuentes, y con la edad el cuerpo regula peor la temperatura y la sensación de sed. Eso hace que el ejercicio al aire libre en las horas centrales del día sea menos recomendable en verano.
Qué dice la evidencia
Las recomendaciones generales de seguridad coinciden: hidratarse aunque no se tenga sed, evitar las horas de más calor, bajar la intensidad los días bochornosos y estar atento a señales de alarma (mareo, dolor de cabeza, náuseas, cansancio repentino). El objetivo es seguir activo sin pasar factura.
Qué puedes hacer tú
- Muévete a primera hora de la mañana o al caer la tarde, a la sombra.
- Lleva agua y bebe a sorbos antes, durante y después.
- Pásate a cubierto: ejercicios en casa o la piscina son ideales en verano.
En resumen
En verano no se trata de parar, sino de moverte en las horas frescas, hidratarte y bajar el ritmo cuando aprieta el calor. Si notas mareo o malestar, para y ponte a la sombra.
Fuentes
Referencias reales en las que se apoya este contenido:
- National Institute on Aging (NIH). «Exercise and Physical Activity»: pautas de seguridad para mantenerse activo, incluida la hidratación y el clima. nia.nih.gov
- Ministerio de Sanidad. «Estilos de vida saludable — Actividad física»: cómo ajustar tipo e intensidad de la actividad. sanidad.gob.es